Conocido mundialmente como el explosivo bajista de Red Hot Chili Peppers, Flea siempre ha mostrado mucho más que energía escénica dentro del punk-funk-rock angelino de la banda. Su virtuosismo en directo, su pasión por la improvisación y su inquietud artística han formado parte esencial de su identidad musical desde los primeros años. El componente funk de su estilo quedó profundamente marcado tras aquellas intensas sesiones de 1985 junto al legendario George Clinton, mientras que sus colaboraciones posteriores con Damon Albarn, Tony Allen y Thom Yorke confirmaron definitivamente un espíritu creativo incapaz de permanecer quieto.
Ahora, con este debut en solitario, Flea parece cerrar un círculo largamente pendiente. El álbum conecta directamente con los recuerdos de su infancia, cuando observaba fascinado las improvisaciones jazzísticas que tenían lugar en casa junto a su padrastro músico durante los años setenta. También recupera la pasión adolescente que sintió por la trompeta bajo la influencia de gigantes como Miles Davis, Dizzy Gillespie y Clifford Brown. En 1991 se prometió a sí mismo grabar algún día un disco instrumental basado en “meditaciones sobre un groove”, y acercándose a los 60 años decidió finalmente hacerlo realidad.
Durante dos años perfeccionó intensamente su técnica con la trompeta antes de reunir a músicos de clara sensibilidad jazzística, entre ellos Jeff Parker y Nate Walcott, y entrar en el estudio dispuesto a grabar sin artificios.
En A Plea, el bajo de Flea persigue obsesivamente un nervioso patrón de guitarra en bucle mientras su voz expresa indignación ante una América fracturada: “Mi sangre se hiela / hay odio por todas partes”. La canción rechaza frontalmente la polarización política, mientras bajo la superficie laten ritmos complejos y tensiones heredadas del espíritu combativo de Gil Scott-Heron.
Thom Yorke participa en Traffic Lights, una pieza donde la trompeta de Flea se muestra firme y expresiva, más cercana al lirismo de Clifford Brown que a las atmósferas introspectivas de Miles Davis. La voz de Yorke flota sobre guitarras nerviosas y desorientadas, creando una sensación psicodélica y liberadora que alcanza su máxima expresión en Frailed, una extensa composición de diez minutos nacida a partir de una improvisación de más de una hora junto a Jeff Parker y el baterista Deantoni Parks.
El resultado es una pieza hipnótica y fluida, casi sin ego, donde la trompeta aparece como un rastro etéreo suspendido sobre una mezcla de funk y dub, mientras los teclados evocan momentos de psicodelia dignos de The Doors.
Morning Cry adopta un enfoque libre y ligero inspirado en el revolucionario jazz sin acordes de Ornette Coleman. Por su parte, la reinterpretación de Wichita Lineman, clásico de Jimmy Webb, cuenta con la intensa participación vocal de Nick Cave. La canción avanza lentamente, cargada de gravedad emocional, mientras Jeff Parker dibuja delicados paisajes sonoros y la trompeta de Flea captura toda la melancolía de la melodía, evocando por momentos al Miles Davis más introspectivo o al último Chet Baker.
Sin embargo, donde realmente se aprecia el sorprendente crecimiento de Flea como trompetista tardío es en su cálida interpretación de Thinkin Bout You, de Frank Ocean, así como en su emotiva reinvención de Maggot Brain, clásico de Funkadelic. Allí sustituye los legendarios alaridos psicodélicos de guitarra de Eddie Hazel por una trompeta solemne y elegíaca, cerrando así otro conmovedor círculo artístico y personal.

